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Queso vegano rápido estilo Roquefort

¿Quieres una alternativa a los quesos tradicionales? ¿Quieres reducir tu consumo de lácteos? ¿Buscas la receta vegana ideal para hacer tus quesos veganos? ¡Nosotros también!

Por ello te traemos una receta rápida y con pocos ingredientes que podrás encontrar en tu supermercado tradicional para hacer este queso proteico vegano estilo queso azul, roquefort o gorgonzola. Continúa leyendo…

Investigando posibilidades

Durante todo este año y medio de distanciamiento social he estado experimentando bastante en la cocina, sobre todo para hacer recetas de algunos de mis libros de sobremesa veganos y luego sobre ellas he creado mi propia versión.

He probado bastantes: queso ricotta, queso mozzarella que derrite, queso mozzarella para ensaladas, queso cheddar, queso de papa y zanahoria, queso de avena, queso de tofu, queso de anacardos, queso de chufa, queso de almidones y aceite de coco...bueno, “quesos”. He de decir que me he sentido bastante frustrada con las recetas que encontraba en internet o en algunos libros, ya que, lo siento mucho pero no son quesos. Sé que es difícil conseguir: textura, sabor, olor y encima que derrita, pero no es imposible y aunque a día de hoy no haya encontrado la receta perfecta seguiré buscando. Y si la encontráis espero que me lo digáis en comentarios para poder probarla 🙂

Una de las recetas que probé con mucha ilusión fue la del queso mozzarella vegano de Nutriana ya que había leído maravillas en los comentarios, pero no me parecía para nada una mozzarella le faltaba la textura elástica y el sabor a ácido láctico. Le echo la culpa a mi psyllium, que cuando lo compré en el Herbolario y seguí la receta me daba la sensación de gránulos de gelatina en el queso y no llegaba a tener la misma textura que en el original. Pero tengo conocidas que lo han probado con este y dicen que sale un poquito mejor que el mío, por lo tanto, volveré en el futuro a darle una oportunidad pero hoy no es la receta que os traigo.

Queso vegano rápido estilo Roquefort - mozzarella vegana
Fue un pequeño desastre 🙁

Seguimos investigando…

Seguí investigando, probando y comprando quesos marcas industriales para poder catar y reversionar en la medida de lo posible, hasta conseguir algún queso que me gustase. (Os dejo abajo un listado de mis quesos favoritos y dónde encontrarlos).

Invertí en tres libros nuevos: Vegan cheese de Jules Aron, Quesos veganos de María Miguel Ponte y Quesos veganos de Maxime Boniface. Todos, que se han convertido en mis guías básicas a día de hoy. Y os los recomiendo plenamente que invirtáis en ellos, son las recetas que me parecen más fáciles y logradas (os lo dice una amante del queso ).

Los procesos para hacer quesos rápidos no toman más de un día pero en el momento que quieres un queso más logrado acaba tomándote semanas, pero merece la pena. Merece la pena disfrutar de un manjar sin lácteos ni derivados animales.

Para esta entrada he pensado bastante si hacer un queso sencillo, un queso de maduración en frío o un queso tradicional fresco, pero no. Finalmente me he decidido por una opción muy fácil con ingredientes que podéis encontrar en el supermercado que aunque no es 100% el queso azul de toda la vida, tiene un toque picantón, fuerte y una textura suave y sedosa. La receta está inspirada en el libro de Jules Aron que os comenté antes pero con nuestro toque 😉 ¡Espero que la disfrutéis!

La receta

Ingredientes:

  • 400 grs de tofu duro -escurrido y compactado
  • 100 grs de anacardos crudos-remojados durante 8hrs o hervidos 20min
  • ½ taza de aceite de coco derretido
  • 4 cucharadas de miso blanco
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana
  • 2 cucharaditas de sal
  • 2 cucharadas de zumo de limón o 1 cucharadita de ácido láctico
  • 2 cucharadas de levadura nutricional en copos
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
  • 2 cápsulas de probióticos veganos – son opcionales, pero os lo recomiendo acentúan el sabor ácido.
  • 1/2 cucharadita de espirulina – azul o verde o un mix de ambas (la diferencia es que la azul es un extracto aislado de antioxidante que se encuentra en la verde); el hecho de usar el mix de ambas es que se consigue un tono más azulado como el del clásico moho penicilum roqueforti, pero si solo tenéis una, no es necesario comprar de más pensad que es meramente estético y bueno, aporta un poco más de nutrientes 😉
  • OPCIONAL: aroma vegano a queso roquefort – No es necesario, pero con este aroma vuestro queso no tendrá nada que envidiar a uno madurado o a los clásicos roquefort, queso azul o queso gorgonzola.

En esta receta no necesitarás de tela quesera, ni prensa sólo de un molde y una buena licuadora.

¡Empezamos!

Preparación

La base:

  • Tendremos que prensar el tofu duro. Para ello cortarás tu bloque en tiras alargadas de unos 0,5cm aproximadamente y las dejarás reposar sobre un par de papeles de cocina, le pondrás otras dos capas de papel de cocina sobre el tofu y una tabla de cocina o similar que haga de superficie plana. Sobre esta superficie plana pondremos elementos que nos hagan de peso para que el tofu escurra todo el agua de más. (Nosotros solemos usar bricks de leche vegetal o una olla con agua). Lo dejaremos reposar mínimo 1 hr.
  • Si no hemos remojado durante 8 horas nuestros anacardos los pondremos a hervir durante 20 minutos o cuando estén blandos. Cuando estén listos, desecharemos el agua (úsalas para tus plantas cuando enfríe 😉 ) y dejaremos atemperar.
  • Usaremos nuestra Nutriboost con el cabezal de cuchillas de licuado y los batiremos hasta tener una textura similar al queso untable.
  • Retomamos nuestro tofu prensado y lo desmigajaremos sobre los anacardos previamente batidos y volveremos a batir un par de minutos. Quedará bastante espeso y no se podrá batir bien para que quede cremoso.
  • Añadiremos todos los ingredientes a excepción de los probióticos y la espirulina al vaso mezclador y volveremos a batir con pausas para no quemar el motor hasta que quede una textura súper cremosa. En nuestro caso nos tomó 3 minutos.
  • Añadiremos las cápsulas de probióticos y batiremos 30 segundos más.
Queso vegano rápido estilo Roquefort - crema de untar vegana
Textura tras batir los ingredientes

Montar el queso:

  • En primer lugar escogeremos un molde o un tupper que forraremos con papel encerado o film.
  • Sobre este espolvorearemos un poco de espirulina en el fondo y en los laterales, que serán parte de la «costra mohosa» de nuestro queso azul.
  • Rellenaremos 1/3 del molde poniendo la masa de la base que hemos preparado anteriormente y sobre esta capa espolvorearemos un poco más de espirulina. Haremos lo mismo con los otros 2/3 de base que nos queda.
  • Al finalizar la última capa compactaremos con una lengua de gato o cuchara y añadiremos más espirulina.
  • Para airear nuestro queso y conseguir vetas bonitas en el interior, cogeremos un palillo chino o un palillo de brocheta y haremos varios agujeros desde la superficie hasta el interior del queso.
  • Dejaremos 8 horas en el frigorífico mínimo para usar.
Queso vegano rápido estilo Roquefort, queso azul, gorgonzola
Desmoldando tras 10 hrs en el frigorífico

Desmoldar y servir:

Una vez que tengamos el queso listo solamente tenemos que retirar del tupper y servir.
Cuando lo hago en casa suelo dejar la tapa del tupper sin cerrar para que entre aire consiguiendo así la oxigenación del queso y mantener viva la flora de los probióticos, también de esta manera consigo que el queso tenga una costra un poco más seca en la parte exterior.

Recomendaciones para servir en tabla de quesos veganos, tostas de roquefort con uvas e higos, queso roquefort con nueces y brotes, con mermelada casera (la de la imagen es sin azúcar, si queréis la receta decidlo en comentarios y la subiremos 🙂 )



Mi top 10 veganos para comprar en tienda:

  1. Bloque de queso Cheddar Mature de Vio life – Me encanta que esté en bloque porque es muy versátil: rallas, cortas tiras…El sabor es de 10, sabe muy similar a un queso que me encantaba de Kerrygold.
  2. Parmesano vegano de Vio life – En formato cuña para risottos o ensaladas, el sabor está muy conseguido. Lo entremezclo con mi receta de parmesano de almendras.
  3. Mozzarella rallada de Vio life – Ideal para pizzas o para cuando necesito una cantidad de queso rallado mayor y con el sabor suave de la mozzarella.
  4. Halloumi de Sheese – Ideal para cortar y asar en la barbacoa o parrilla.
  5. Queso camembert de Veggie Bean – Este lo encontramos en Mallorca que lo hacen ellos y creo que es el mejor camembert que hemos probado del mercado, por ahora es difícil encontrarlo fuera de la isla, pero escribidle al chico y seguro que podéis catarlo.
  6. Queso untable finas hierbas de Sheese – Para usar en tostas con eneldo y frutos rojos.
  7. Queso camembert de Mommus – El segundo mejor camembert que podrás probar, tiene un sabor láctico y picante exquisito, os dejamos los enlaces de venta para comprarlo en sus distribuidores.
  8. Queso estilo gouda de Sheese– Para tablas de quesos veganos sobre todo.
  9. Queso picante con mango de La carleta – Absolutamente una delicia agridulce, os dejamos los enlaces de venta para comprarlo en sus distribuidores.
  10. Queso azul estilo francés de Sheese – He de decir que no tiene costra como el fermentado pero tiene un sabor muy intenso a queso azul.

Esperamos que os haya gustado esta entrada y que nos compartáis vuestras creaciones.
¿Tenéis otros quesos favoritos? También queremos conocerlos para ampliar el listado de marcas top.


¿Queréis ver otras recetas? Pincha aquí para ver todas.

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Receta de pestiños andaluces saludables

La receta de pestiños es una receta tradicional andaluza con orígenes moriscos, fruto de los siglos de dominación musulmana.

Se trata de un postre que tradicionalmente se consume en carnavales y pascua, es un cuadrado o rectángulo cerrado en forma de pañuelo y frito, siendo la principal discusión si se pintan de miel o se rebozan en azúcar.

En casa desde muy pequeña siempre hemos hecho este dulce y nunca nos poníamos de acuerdo en el «toque final», aunque he de reconocer que siempre he sido fan del rebozado en azúcar y canela.

Desde hace mucho tiempo en casa cuidamos mucho todo lo que comemos buscando siempre una alternativa más saludable y es por eso que queremos compartiros esta receta para que también podáis disfrutarla, además cómo algunos que me conocéis desde hace tiempo sabéis que mi padre es diabético y siempre hemos buscado en casa reinventar las recetas «clásicas» por una versión más sana para que todos puedan disfrutarla.

Así que sin más miramientos aquí va nuestra versión de los «pestiños de semana santa» sin freír, sin azúcar rebozada ni miel, apta para  veganos y para diabéticos.

¡Allá vamos!

Ingredientes

Para unos 30-40 pestiños tamaño mediano:

    • 3 tazas colmadas de harina – nosotros hemos usado un mix de harinas que tenemos en casa: harina de espelta, cebada, trigo integral y avena integral.
    • 1/2 taza de AOVE.
    • 1/2 taza de Sambuca – Nosotros usamos esta bebida porque tenemos en casa, pero puedes usar si no las siguientes mezclas: 1/2 tz de Anís o 1/2 tz de vino blanco y semillas de anís verde.
    • Cáscara de medio limón.
    • 1 cc de levadura química estilo Royal.
    • Para rebozar en «azúcar»: Canela en polvo y eritritol 0%
    • Para rebozar en «miel»: Sirope de agave y agua.

¿Cómo lo preparamos?

    1. Calentamos en un cazo el aceite de oliva con la cáscara de limón (si no usas licor de Anís o Sambuca, debes echar en este punto las semillas de anís verde). Lo dejamos que caliente a temperatura media y apagamos, dejamos que así suelte todo el aroma. Dejaremos enfriar por completo.
    2. En un bol añadimos la harina, la levadura , mezclamos bien y reservamos.
    3. Una vez que esté el aceite frio, lo colamos y lo vertimos sobre el bol de harina. Si te gusta encontrar semillas en los pestiños puedes dejarlo sin colar.
    4. Añadimos también la 1/2 taza de Sambuca, anís o vino blanco y removemos todo con las manos hasta que se empape toda la harina y quede una masa que se despegue del bol. Tiene que tener una consistencia blanda pero estable, como una plastilina blanda.
    5. Haz pequeñas bolas de masa y estíralas sobre un papel encerado con el rodillo de forma que solo tenga 1-2 mm de grosor. Precalienta el horno a 180ºC.
    6. Con un corta pastas o un corta pizzas haremos formas rectangulares o cuadradas del tamaño de unos 6 cm.
    7. Pliega dos esquinas opuestas hacia el centro haciendo la forma de un pañuelo cerrado.
    8. Reserva sobre una bandeja de hornear reutilizable o otro papel encerado, de manera que no estén muy juntos los pestiños.
    9. Hornea con calor arriba y abajo unos 15-20′ dependiendo del horno, haz que se doren pero que no se tuesten demasiado para tener la textura perfecta.
    10. Déjalos enfriar unos 10′ y es hora de darles el toque final:-Para los rebozados en «azúcar» nosotros hemos usado 2 cc de Eritritol en un bol y 1 cc de canela (ha sobrado mezcla, pero es para que se rebocen bien), introduce el pestiño por ambos lados y reserva.
    11. Para los rebozados en «miel» nosotros hemos usado 1 c de sirope de Agave y 2 c de agua, introduce el pestiño por ambos lados y reserva.
    12. Una vez que tengas ya todos listos, viene la mejor parte… ¡degustarlos! ÑAM!

Te aconsejamos que para que se mantengan más frescos los guardéis en un recipiente hermético, no puedo decir cuánto duran de tiempo en la alacena, porque no duran más de 4 días. Nosotros además hacemos siempre una cantidad grande para poder repartir entre amigos y conocidos.

Esperamos que os haya gustado y que nos dejéis vuestros comentarios cuando probéis la receta, recordad que podéis siempre cambiar o añadir ingredientes, ¡que no falte nunca la imaginación en la cocina!

Y bien, ¿Cuál es vuestra forma preferida de consumir los pestiños? Os leemos en comentarios.

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Receta Bollicao casero para una vuelta al cole más natural

bollo chocolate

Casi llega septiembre y con ello la llegada al cole, aunque este año sea un poco más «extraordinario» siempre hay momentos que nos devuelven la calma, y ese es en el caso de los niños el momento de la merienda, dónde después del colegio tienen un tiempo de comer algo y seguir jugando hasta que tus padres te riñan por no hacer los deberes.

Mis padres no eran muy fan de darme bollería industrial de pequeña, pero cuando salía del conservatorio y no tenía tiempo, siempre acababa con un bollycao blandito, jugoso y que deseaba que no se acabase nunca. Con el tiempo, estos fueron cada vez más pequeños, con menos chocolate y por mi parte más esporádicos.

Hoy os traigo la receta de unos bollycao que puedes hacer con los más peques de la casa, es un poco largo de hacer pero merece la pena el resultado.

Ingredientes:

450 gr de harina de fuerza o alta en proteínas
225 ml de leche a tu gusto (avena, soja, coco…)
90 gr de yogur griego
50 gr de mantequilla Kerry Gold (usamos esta por el % de grasa que tiene, pero puedes usar cualquiera con porcentaje mayor del 70%)
5 gr levadura fresca de panadero
60 gr azúcar moscavado
6 gr de sal
crema para el relleno al gusto: crema de avellanas, nutella casera, lemon curd, crema de cacahuetes, crema de anacardos, crema de pistachos, crema proteica de avellanas y cacao, mermeladas caseras, crema de cacao amargo

¿Cómo se hace?

En un bol pondremos la leche que calentaremos un poco en el microondas -o cazo- para templar un poco. No calentar en exceso para no arruinar las levaduras y lactobacillus que pondremos a continuación.
Agregar el yogur griego y el azúcar y batir manualmente hasta que se disuelva el azúcar. Justo a continuación añadir la levadura desmenuzada y volver a batir hasta su disolución.

Incorporamos la harina al bol y comenzamos a amasar hasta conseguir una bola de masa uniforme , tras unos 5 minuto tendrá una consistencia tensa la masa y endurecerá un poco.

Añadimos a mantequilla en pomada y la sal, y empezaremos a amasar. Si tienes la desgracia de no tener una amasadora como yo, tendrás que hacerlo a mano. En este punto la masa se convertirá en una pasta pegajosa imposible de manejar, pero no desesperes, poco a poco se irá despegando. ¿Cómo amasamos? De los extremos al centro, siempre formando una bola que se pliega sobre sí misma.

Los primeros 10 minutos amasaremos constantemente, y luego hasta otros 20 minutos iremos amasando y dejando reposar la masa -cuando nos vayamos cansando- por 1-2 minutos, que se relaje y volvamos al lío.

Finalizada esta media hora de amasado a mano, la textura de la bola será más tensa y no se pegará a las manos, se puede apreciar que al estirar la masa se ha creado una red de gluten que la deja bastante elástica.

Dejaremos reposar nuestra masa en un bol con un poco de aceite en las paredes para que no se pegue, y tapado con un trapo limpio, en un ambiente cálido (en invierno puedes introducirla en un horno precalentado y apagado por unos minutos) por 1 hora y media mínimo.

Pasada esta hora y media, habrá doblado su tamaño y tendremos el bol lleno de una masa llena de aire.

Partimos esta masa en bolitas del tamaño deseado – yo hice 6 bolas grandes, 4 medianas y 6 pequeñas, para tener diferentes formatos. Las ponemos sobre papel de horno ecológico o bandejas de silicona para horno durante otros 20′.

Pasado este tiempo, cogemos una a una las bolitas, las aplastamos con las manos y hacemos una forma rectangular. En el centro de la misma, ponemos 1-2 cucharadas de nuestro relleno, por ejemplo nosotras usamos la crema proteica fit de cacao y avellanas vegana de Foodspring con un 85% menos de azúcar, y cerramos como un rollo, primero de izquierda a derecha pasando por el relleno, y luego de derecha al centro, pellizcando la masa para que no se abra. También cerraremos bien los bordes, pellizcándolos para que no se abran durante la cocción.

person holding dough on her hands

Otra opción es dejarlos sin rellenar, simplemente haciendo el rollito y rellenar con una boquilla y manga pastelera cuando estén fríos.

Pondremos los rollitos en un papel de cocina sobre un molde rectangular con una separación no mayor de 2 cm entre rollo y rollo.

Pintamos con leche y con mantequilla los rollitos para crear una corteza homogénea y un poco más crujiente.

Es el momento de dejarlos por 45 minutos fermentando en el molde. En este momento, casi se unirán los rollitos, no los separes, ya que al cocinarlos quedarán más jugosos en su interior.

Pasado este tiempo, los rociamos con un poco de agua o leche, y los metemos en el horno precalentado a 175ºC durante 20-23′, a una altura media.

Tienen que quedar dorados por encima, pero si ves que se te tuestan demasiado pronto (cada horno es un mundo), puedes taparlos a mitad de cocción (que no roce los bollitos).

No quedaron muy proporcionados, pero el sabor es I N C R E I B L E

Una vez que ha pasado el tiempo, los sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Puedes pintarlos con mantequilla para que obtengan ese toque brillante característico.

Y voilà! Quedan súper esponjosos, con un sabor exactamente como los bollycao o incluso mejor, y además con menos conservantes, estabilizadores y potenciadores del sabor.

 

¿Qué te ha parecido? ¡Queremos ver vuestras opiniones a ver si os parecen tan deliciosos como a nosotras!